10 Ejemplos de
Poemas narrativos

Los poemas narrativos son aquellos que relatan una historia en forma de verso. Su extensión y nivel de complejidad varían dependiendo el autor y su obra. Por ejemplo: El cuervo de Edgar Allan Poe.

Al igual que la novela o el cuento, las obras pertenecientes a la narrativa poética tienen un argumento, diálogos, personajes y un escenario en el cual suceden los eventos narrados, pero, a diferencia de estos dos géneros literarios, los poemas narrativos se encuentran dotados de rima y métrica.

Generalmente, los poemas narrativos poseen un solo narrador que explica los hechos y da lugar a otros personajes de la historia. Entre los poemas narrativos se encuentran la poesía épica, los cantares de gesta, la balada y los romances artúricos. Las epopeyas escritas en versos también constituyen poemas narrativos.

Para tener en cuenta: La poesía narrativa no debe confundirse con la poesía dramática o la poesía lírica, porque cada una posee características y funciones particulares. Los poemas narrativos enfatizan la trama y el arco narrativo (cronología de los eventos), mientras que los poemas líricos enfatizan la autoexpresión y los poemas dramáticos constituyen generalmente producciones teatrales, generalmente con muchos oradores diferentes. Sin embargo, es usual que la distinción entre estos géneros sea confusa dado que los mismos autores entrelazan elementos de uno y otro tipo de poesía.

Características de los poemas narrativos

  • Están escritos en verso y, como tal, se encuentran dotados de rima y métrica.
  • Poseen un sujeto poético que hace las veces de narrador, quien relata los sucesos de la historia que se está contando.
  • Tienen una trama, con una introducción donde se presenta el conflicto, un clímax y un desenlace. 
  • Utilizan un tipo de lenguaje figurativo, imágenes sensoriales y una dicción específica.
  • Emplean figuras poéticas (metáforas, símiles, aliteraciones, repeticiones).
  • Fueron concebidos para ser recitados de forma oral y su métrica ayudaba a recordar los hechos para repetirlos y que queden guardados en el imaginario cultural de una comunidad.

Poemas narrativos en la tradición oral

Los poemas narrativos constituyen la forma más antigua de literatura, dado que su origen se encuentra en las sociedades prealfabetizadas de tradición oral. 

Las primeras obras literarias que se conocen forman parte de la poesía narrativa. Por ejemplo: la Epopeya de Gilgamesh, la Ilíada y la Odisea de Homero, y la epopeya Mahábharata atribuida al escritor legendario Viasa.

Los poetas medievales y del Renacimiento continuaron promulgando este estilo poético hasta el Romanticismo, con obras como Los cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer y La divina comedia de Dante Allighieri.

En la modernidad, los poemas narrativos se suelen encontrar en algunas canciones que cuentan historias y en la literatura infantil, cuyos autores suelen utilizar la poesía para narrar.

Ejemplos de poemas narrativos

  1. Fragmento de Cantar del Mío Cid (c. 1200).

1)
El Cid convoca a sus vasallos; éstos se destierran con él.
Adiós del Cid a Vivar.
Envió a buscar a todos sus parientes y vasallos, y les dijo cómo el rey le mandaba salir
de todas sus tierras y no le daba de plazo más que nueve días y que quería saber quiénes
de ellos querían ir con él y quiénes quedarse.
A los que conmigo vengan que Dios les dé muy buen pago;
también a los que se quedan contentos quiero dejarlos.
Habló entonces Álvar Fáñez, del Cid era primo hermano:
«Con vos nos iremos, Cid, por yermos y por poblados;
no os hemos de faltar mientras que salud tengamos,
y gastaremos con vos nuestras mulas y caballos
y todos nuestros dineros y los vestidos de paño,
siempre querremos serviros como leales vasallos.»
Aprobación dieron todos a lo que ha dicho don Álvaro.
Mucho que agradece el Cid aquello que ellos hablaron.
El Cid sale de Vivar, a Burgos va encaminado,
allí deja sus palacios yermos y desheredados.
Los ojos de Mío Cid mucho llanto van llorando;
hacia atrás vuelve la vista y se quedaba mirándolos.
Vio como estaban las puertas abiertas y sin candados,
vacías quedan las perchas ni con pieles ni con mantos,
sin halcones de cazar y sin azores mudados.
Y habló, como siempre habla, tan justo tan mesurado:
«¡Bendito seas, Dios mío, Padre que estás en lo alto!
Contra mí tramaron esto mis enemigos malvados».

  1. Fragmento de El gaucho Martín Fierro (1872), de José Hernández.

III

Tuve en mi pago en un tiempo
hijos, hacienda y mujer,
pero empecé a padecer,
me echaron a la frontera
¡y qué iba a hallar al volver!
tan sólo hallé la tapera.

Sosegao vivía en mi rancho
como el pájaro en su nido;
allí mis hijos queridos
iban creciendo a mi lao…
Sólo queda al desgraciao
lamentar el bien perdido.

Mi gala en las pulperías
era, cuando había más gente,
ponerme medio caliente,
pues cuando puntiao me encuentro
me salen coplas de adentro
como agua de la virtiente.

Cantando estaba una vez
en una gran diversión;
y aprovechó la ocasión
como quiso el Juez de Paz.
Se presentó, y áhi no más
hizo una arriada en montón.

Juyeron los más matreros
y lograron escapar.
Yo no quise disparar,
soy manso y no había por qué;
muy tranquilo me quedé
y ansí me dejé agarrar.

  1. Fragmento de El cuervo (1845), de Edgar Allan Poe.

Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
«Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es el viento y nada más!».

Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,
en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;
fue, posóse y nada más.

Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,
en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
«Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser
osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?»
Dijo el cuervo: «Nunca más».

  1. Fragmento de La violación de Lucrecia (1594), de William Shakespeare.

Tal vez hacer alarde de la bella Lucrecia,
sugestionó a este infame, primer hijo de rey,
que por nuestros sentidos, se tienta al corazón.
O tal vez fue la envidia de prenda tan valiosa,
que sin igual retaba toda ponderación,
la que picó en su mente y un súbdito gozara
de un lote tan dorado, que para sí quisiera.

Mas sea lo que fuere, su osado pensamiento,
le instigó con la prisa y sin mediar razones
de honor o de linaje, de asuntos o amistad,
olvidándolo todo, se alejó raudamente,
para apagar la brasa que en hígado ardía.
¡Oh falso arder envuelto en helado pesar,
primavera marchita que no envejece nunca!

Cuando llegó a Colatio, este pérfido noble,
Fue muy bien recibido por la dama romana,
en cuya faz luchaban, virtudes y belleza
¿cuál de las dos tendría mejor reputación?
Al loar la virtud la otra enrojecía
y si esta se jactaba del rubor, por despecho,
la virtud lo borraba con palidez de luna.

  1. Fragmento del Cantar de los nibelungos (c. 1220 – 1250).

PRIMERA AVENTURA: Lo que soñaba Kriemhilde.

Muchas cosas maravillosas narran las sagas de tiempos antiguos,
De héroes loables de gran temeridad,
De alegría y de fiestas, de llantos y lamentos.
De la lucha de héroes valientes ahora escucharéis narrar maravillas.

Creció en Burgundia una niña tan noble
Que en todos los países no podría haber alguna más bella.
Kriemhild se llamaba y se hizo mujer muy hermosa.
Por ella muchos caballeros perdieron su vida y su cuerpo.

Amar a la muy noble no traía vergüenza a nadie;
Muchos héroes la pretendieron, nadie la malquería.
Bella sobremanera era la muchacha noble.
Los modales cortesanos de la doncella hubieran sido adorno de todas las mujeres.

  1. Fragmento de Beowulf (c. 750 d. C.). 

Un guerrero danés conduce a Beowulf hasta el Hérot.
El vigía danés      que en lo alto de un risco
la costa guardaba      bien pudo ver
que bajaban del barco      equipados de cota
y brillantes escudos.      El deseo sintió
de saber al momento      qué tropa era aquélla.
El guerrero de Ródgar      presto a la orilla
corrió en su caballo;      blandía con fuerza
en su mano la lanza.      Así les habló:
«Decid quiénes sois,      oh gente equipada
con armas de guerra      que en alto navío,
las olas surcando      a través de los mares,
llegasteis acá.      Por tiempo muy largo
he guardado la costa,      he oteado las aguas,
cuidando que nunca      la tierra danesa
atacada se viera      por nave enemiga.
Más que ninguno      vinisteis aquí
de animosa manera,      aunque poco sabéis
si os irá a recibir      y aceptar en su tierra
la gente skildinga.      está entre vosotros
el hombre más fuerte,      equipado guerrero,
que he visto jamás:      no es un simple vasallo
-le adornan sus armas-      si es que no miente
su digna apariencia.      ahora quiero saber
de qué gente venís,      no vayáis a pasar
como astutos espías,      siguiendo adelante
a la tierra danesa.      ¡Escuchad, extranjeros,
oh gente de mar!      ¡Atentos oíd
mi sincero consejo:      mucho os conviene
decir al instante      de dónde venís!».

  1. Fragmento de La cautiva (1837), de Esteban Echeverría.

Allí está; silenciosa ella,
como tímida doncella,
besa su entreabierta boca,
cual si dudara le toca
por ver si respira aún.
Entonces las ataduras,
que sus carnes roen duras,
corta, corta velozmente
con su puñal obediente,
teñido en sangre común.

Brian despierta; su alma fuerte,
conforme ya con su suerte,
no se conturba, ni azora;
poco a poco se incorpora,
mira sereno, y cree ver
un asesino: echan fuego
sus ojos de ira; mas luego
se siente libre, y se calma,
y dice: -¿Eres alguna alma
que pueda y deba querer?

¿Eres espíritu errante,
ángel bueno, o vacilante
parto de mi fantasía?
-Mi vulgar nombre es María,
ángel de tu guarda soy;
y mientras cobra pujanza,
ebria la feroz venganza
de los bárbaros, segura,
en aquesta noche obscura,
velando a tu lado estoy:
nada tema tu congoja.-

Y enajenada se arroja
de su querido en los brazos,
la da mil besos y abrazos,
repitiendo: -Brian, Brian.-
La alma heroica del guerrero
siente el gozo lisonjero
por sus miembros doloridos
correr, y que sus sentidos
libres de ilusión están.

  1. Fragmento de La canción de Hiawatha (1855), de Henry Wadsworth Longfellow.

Allí en el Muskoday, el prado, entre musgos y helechos, 
entre los lirios, a la luz de la luna y las estrellas, 
Nokomis dio a luz a una hija.
Y la llamó Wenonah, 
porque era la primogénita de sus hijas. (…)

Y Nokomis le advertía, 
repitiéndoselo a menudo: 
«¡Guárdate de Mudjekeewis, 
el Viento del Oeste! 
¡No escuches sus palabras! 
¡No te acuestes sobre el prado, 
no te inclines entre los lirios, 
no sea que venga el Viento del Oeste y te haga daño!».

Pero ella no hizo caso de la advertencia, 
desoyó esas sabias palabras. 
Y el Viento del Oeste llegó por la tarde, (…)
y encontró a la hermosa Wenonah, 
acostada allí entre los lirios. 
Y la cortejó con sus dulces palabras, 
con sus suaves caricias, 
hasta que ella dio a luz con pesar a un hijo, 
un hijo del amor y el dolor.

Así nació Hiawatha, 
así nació el niño prodigioso. 
Pero la hija de Nokomis, 
la dulce madre de Hiawatha, 
murió de congoja, abandonada 
por el Viento del Oeste, falso y desleal, 
por el despiadado Mudjekeewis.

  1. Fragmento de La balada del arpa tejedora (1922), de Edna St. Vincent Millay.

“Hijo”, dijo mi madre,
“cuando tenía la altura de las rodillas,
necesitas ropa que te cubra,
y ni un trapo tengo”.
“No hay nada en la casa,
para hacer calzones de niño,
ni tijeras para cortar la tela,
ni hilo para coser”.
“No hay nada en la casa
Solo una hogaza de centeno,
Y arpa con cabeza de mujer
Nadie va a comprar»,
Y ella comenzó a llorar.
Eso fue a principios del otoño.

Cuando llegó el final del otoño, 
«Hijo», dijo,
«Mirarte hace que la sangre de tu madre se arrastre,
¡Pequeños y delgados omóplatos 
pegado a través de tu ropa!
Y dónde obtendrás una chaqueta, solo Dios sabe”.
«Es una suerte para mí, muchacho, 
que tu papá está en el campo, 
¡Y no pueda ver la forma 
en que dejo a Su hijo andar!».

Y ella hizo un sonido extraño.
Eso fue a fines del otoño.

  1. Fragmento de Autobiografía de Red (1998), de Anne Carson.

II. CADA
Como miel es el sueño de Ios justos.
De pequeño a Gerión le encantaba dormir pero aún más le
encantaba despertar.
Corría afuera en su piyama.
Duros vientos matinales arrojaban relámpagos de vida contra
el cielo cada uno tan azul
que podría crear su propio mundo.
La palabra cada soplo hacia él y se desbarató en el viento. Gerión
siempre había
tenido este problema: una palabra como cada,
cuando la veía fijamente, se desmontaba en letras sueltas y huía.
Quedaba ahí un espacio para su significado, pero en blanco.
Las letras mismas podían aparecer colgadas de ramas o de
muebles en la zona.
iQue significa cada?
Gerión le había preguntado a su madre. Ella nunca le mentía.
Una vez que revelaba el significado
este permanecía.
Ella contestó: cada es como tú y tu hermano que cada uno tiene
su propio cuarto.
Se arropó en esta palabra fuerte cada.
La deletreó en el pizarrón de la escuela (perfectamente) con un
trozo terso de gis rojo.

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Referencias

  • Meyer, M. (2005). The Bedford Introduction to Literature. Bedford, St. Martin’s.
  • Addison, C. (2009). «La novela en verso como género: ¿Contradicción o híbrido?». Estilo. Vol. 43, No. 4, pp. 539–62.
  • “Narrativa poética” en Wikipedia.
  • “¿Qué es la poesía narrativa?” en Storyboard That.
  • “Qué es la poesía narrativa Definición y ejemplos” en MDJC.

¿Cómo citar?

"Poemas narrativos". Autor: Vanesa Rabotnikof. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://www.ejemplos.co/poemas-narrativos/. Última edición: 30 de septiembre de 2022. Consultado: 30 de septiembre de 2022

Sobre el autor

Autor: Vanesa Rabotnikof

Licenciatura en Letras (Universidad de Buenos Aires). Especialización en Edición (Universidad Nacional de La Plata).

Última edición: 30 septiembre, 2022

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