Texto sobre la Naturaleza

Texto sobre la Naturaleza

¿De qué hablamos cuando hablamos de la naturaleza?

A principios del siglo XXI, la palabra naturaleza está cada vez más en boca de todos y comienza a convertirse en un comodín para referirse a cosas que pueden resultar muy distintas entre sí, corriendo el riesgo de acabar despojando la palabra de todo su significado. Pero, ¿Cuál es exactamente ese significado? ¿De qué hablamos realmente cuando nos referimos a “la naturaleza”?

Empecemos por entender que la palabra “naturaleza” y su raíz “natural”, provienen de la voz latina natura, derivada a su vez del verbo nascor, esto es, “nacer”. El término se refería originalmente al origen de las cosas, o sea, a los procesos que dan como resultado el mundo perceptible. Por lo tanto, natura se refería al orden fundamental de las cosas, a la matriz que daba origen al universo.

Este concepto, por consiguiente, se hizo más o menos sinónimo de la esencia, es decir, de la manera en que las cosas están dadas espontáneamente, su modo de aparecer en el mundo. Por ejemplo, se habla de “naturaleza humana” para referirse a las pulsiones más primitivas o esenciales que compartimos los seres humanos; y en ocasiones incluso de “buena” o “mala” naturaleza, para referirse a la intención con que hemos dicho o actuado en alguna ocasión.

Sin embargo, la tarea de darle un concepto concreto a la palabra “naturaleza” no ha sido nunca sencillo y ha sido un reto incluso para los enciclopedistas de antaño. En su proyecto enciclopédico, Diderot le otorgaba al término un uso “vago pero frecuente” y “rara vez definido”, mientras que d’Alembert prefería listar los 14 o 15 sentidos diferentes con que podía asociarse. En la versión contemporánea del diccionario de la Real Academia Española, por ejemplo, esta palabra alcanza las 16.

Resulta difícil, entonces, dar con el instante preciso en que este término adquirió su sentido actual que, si bien continúa siendo polisémico, tiende principalmente a referirse al mundo físico, es decir, al mundo ajeno a la mano y la intervención del ser humano. Pero sabemos que la idea de “recursos naturales” probablemente fue clave en la formación de este concepto, y esa es una idea propia del mundo moderno y de la Revolución Industrial, que distinguía claramente entre la materia prima, proveniente justamente “de la naturaleza”, y los bienes elaborados, provenientes de la industria y la actividad humana.

Por extensión, lo natural acabó siendo todo lo ajeno a la acción del ser humano: los ecosistemas intocados, los refugios forestales y biológicos, o incluso el mundo microscópico desconocido. La naturaleza, pues, comprendida como el orden “dado” del mundo, como el modo en que el mundo se administra a sí mismo, vendría a ser un concepto útil para limitar el mundo humano, para establecer sus fronteras y delimitar la porción del planeta que, en teoría, no hemos modificado o no depende de nosotros.

Este es un concepto debatible, como cualquier otro, que responde a una lógica industrial. Pero es cierto que las especies continuamente alteran el medio ambiente en que se desarrollan, es decir, lo contaminan, lo adulteran, y ello no hace que “la naturaleza” deje de serlo. Por ejemplo, en épocas geológicas ancestrales, la aparición de los primeros organismos fotosintéticos significó una modificación drástica del entorno natural, ya que estos organismos empezaron a inundarlo con oxígeno, lo cual produjo una catástrofe biológica conocida como la Gran Oxidación del Paleoproterozoico, ocurrida hace 240 millones de años.

Del modo que sea, las limitaciones del concepto de naturaleza no restringe su utilidad en tiempos presentes. Importa poco el nombre que demos al orden dado químico, físico y biológico del mundo, ese orden que somos capaces de alterar y destruir simplemente para producir elementos de consumo. Lo verdaderamente relevante es comprender que ese mismo orden fue, hace casi dos millones de años, el que permitió que la humanidad emergiera y se convirtiera en la especie dominante del planeta. ¿Realmente queremos alterar ese orden natural de las cosas? ¿Hasta dónde es saludable hacerlo?

Referencias:

¿Qué es un texto?

En un sentido estricto, un texto no es más que un escrito: un conjunto de signos visuales, organizados específicamente para transmitir un mensaje al lector. Se trata de una unidad de sentido global, dotada idealmente de coherencia y cohesión, y formada por piezas más pequeñas de lenguaje escrito como oraciones o palabras.

En general, todo texto se entiende como un texto lingüístico, es decir, como una pieza de lenguaje verbal; pero algunos teóricos han propuesto que otros tipos de discurso (como el discurso de la moda, el discurso visual de las artes plásticas, etc.) puedan ser también entendidos como un texto, es decir, como una serie de signos que pueden leerse para recomponer un mensaje.

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Enciclopedia de Ejemplos (2019). "Texto sobre la Naturaleza". Recuperado de: https://www.ejemplos.co/texto-sobre-la-naturaleza/