10 Ejemplos de
Poemas modernistas

Los poemas modernistas son aquellas composiciones poéticas que pertenecen al modernismo, un movimiento literario que surgió a finales del siglo XIX en Hispanoamérica y que continuó hasta 1920.

Uno de los objetivos de este movimiento fue diferenciarse de otras corrientes y movimientos literarios al crear una forma completamente novedosa de hacer literatura. Los poemas fueron los textos literarios más importantes del modernismo, ya que  realizaron invenciones destacadas en cuanto a forma, temas y procedimientos característicos del movimiento.

Los autores de poemas modernistas son muchos y de diferentes lugares de Hispanoamérica y España. Algunos de ellos son Rubén Darío (escribió Azul, el primer poemario del modernismo), José Martí, Delmira Agustini, Manuel Machado, Aurora Cáceres y Amado Nervo.

Características de los poemas modernistas

  • Temas. Los temas son muy variados y muestran, generalmente, un rechazo a los temas del realismo y del naturalismo ya que los poemas modernistas no versan sobre temas sociales o de la realidad. Por eso, los temas más utilizados en estos poemas son la mitología grecolatina, temáticas o sucesos americanos o indígenas, el cosmopolitismo, el amor, la melancolía, el hastío, el ser ermitaño, la crisis espiritual y los lugares exóticos o inventados. Además, se buscaba crear una expresión subjetiva y armónica como respuesta al mundo objetivo, racional y caótico.
  • Forma. En cuanto a lo formal, hubo invención en la métrica y en la composición de las estrofas. En algunos casos se crearon composiciones completamente novedosas, pero en otros se utilizaron formas antiguas, como composiciones latinas o medievales. Tanto en un caso como en el otro, los poetas buscaban mostrar su rechazo por el estilo de los movimientos del siglo XIX.
  • Renovación del lenguaje. Para crear un lenguaje nuevo se siguió la pauta del preciosismo, es decir, de la creación de un lenguaje que fuera bello y que se diferenciara del lenguaje cotidiano. Para eso, se utilizaron cultismos (palabras de origen griego o latino) y galicismos (palabras de origen francés). Además, otra diferencia con el lenguaje cotidiano consistía en que en estos poemas el referente nunca era evocado de manera clara, sino a través de sugerencias.
  • Procedimientos y figuras retóricas. Las figuras retóricas que se utilizaban en este movimiento eran muy variadas, pero se destacaron las imágenes sensoriales (aquellas que se relacionan con los sentidos). Estos procedimientos eran similares a los procedimientos de otras artes. Por ejemplo:

-Musicalidad. Se ponía mucho énfasis en el ritmo y la métrica para producir una sonoridad determinada.
-Adjetivación. Se utiliza una gran cantidad de adjetivos con la finalidad de evocar colores y formas, para crear un efecto similar al que producen las artes plásticas.
Sinestesia. Se mezclan dos sensaciones, por ejemplo, vista y olfato, o una sensación con un sentimiento o un concepto.

Ejemplos de poemas modernistas

  1. “La vejez de Anacreonte” de Leopoldo Lugones (Argentina)

La tarde coronábale de rosas.
Sus dulces versos, en divino coro,
Se iban flotando como polen de oro
Sobre las alas de invisibles mariposas.

Componían los mimos suaves glosas,
Mujía blandamente el mar sonoro,
Como si fuera un descornado toro
Uncido a la cuadriga de las diosas.

Y más rosas llovieron; y la frente
Del poeta inclinose dulcemente,
Y un calor juvenil flotó en sus venas.

Sintió llenos de flores los cabellos,
Las temblorosas manos hundió en ellos…
Y en vez de rosas encontró azucenas.

  1. “El don” de Amado Nervo (México)

Oh vida, ¿me reservas por ventura algún don?
(Atardece. En la torre suena ya la oración).
Oh vida, ¿me reservas por ventura algún don?

Plañe en las ramas secas el viento lastimero;
se desangra el crepúsculo en un vivo reguero;
oh vida, ¡dime cuál será ese don postrero!

¿Será un amor muy grande tu regalo mejor?
(¡Unos ojos azules, unos labios en flor!)
¡Oh qué dicha! ¡qué dicha si fuese un gran amor!

O será una gran paz: ¿esa que necesita
mi pobre alma, tras tanto peregrinar con cuita?
¡Sí, tal vez una paz… una paz infinita!

…¿O más bien el enigma del que camino en pos
se aclarará, encendiéndose como una estrella en los
hondos cielos, y entonces ¡por fin! ¿hallaré a Dios?

Oh vida, que devanas aún esta porción
de mis días obscuros, suena ya la oración;
cae la tarde… ¡Apresúrate a traerme tu don!

  1. “El sembrador de estrellas” Enrique González Martínez (México)

Y pasarás, y al verte se dirán: “¿Qué camino
Va siguiendo el sonámbulo?” Desatento al murmullo
Irás, al aire suelta la túnica de lino,
La túnica albeante de desdén y de orgullo.

Irán acompañándote apenas unas pocas
Almas hechas de ensueño… Mas al fin de la selva,
Al ver ante sus ojos el murallón de rocas,
Dirán amedrentadas: “Esperemos que vuelva”.

Y treparás tú solo los agrietados senderos;
Vendrá luego el fantástico desfile de paisajes,
Y llegarás tú solo a descorrer celajes
Allá donde las cumbres besan a los luceros.

Bajarás lentamente una noche de luna
Enferma, de dolientes penumbras misteriosas,
Sosteniendo tus manos y regando una a una,
Con un gesto de dádiva, las lumínicas rosas.

Y mirarán absortos el claror de tus huellas,
Y clamará la jerga de aquel montón humano:
“Es un ladrón de estrellas…” Y tu pródiga mano
Seguirá por la vida desparramando estrellas…

  1. “El ensueño” de Delmira Agustini (Uruguay)

Sobre el mar que los cielos del ensueño retrata
Alza mi torre azul su capitel de plata

Y yo sueño en los cantos que duermen en mi lira.
Cuando un ave vibrante de plumaje escarlata
En la ventana abierta, se detiene y me mira:
-¿Qué haces? -dice- allá abajo, ¡es primavera! – ¡Inspira

Ansia de sol, de rosas, de caricias, de vida,
La mágica palabra! Vuela el ave encendida.
Yo bajo, desamarro mi yate marfileño
Y corto mares hacia la alegre primavera.
A mi espalda, en las olas, solitaria y austera
Mi torre azul se yergue como un largo «Ave Ensueño»!

  1. “Caupolicán” de Rubén Darío (Nicaragua)

Es algo formidable que vio la vieja raza:
robusto tronco de árbol al hombro de un campeón
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.

Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,
lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
desjarretar un toro, o estrangular un león.

Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,
le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.

«¡El Toqui, el Toqui!» clama la conmovida casta.
Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: «Basta»,
e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.

  1. “Cultivo una rosa blanca” de José Martí (Cuba)

Cultivo una rosa blanca
en junio como enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.

  1. “Yo voy soñando caminos” de Antonio Machado (España)

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
-La tarde cayendo está-.
«En el corazón tenía
»la espina de una pasión;
»logré arrancármela mi día,
»ya no siento el corazón».

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se obscurece,
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
«Aguda espina dorada,
»quién te pudiera sentir
»en el corazón clavada».

  1. “Nostalgia” de José Santos Chocano (Perú)

Hace ya diez años
que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!

Quien vive de prisa no vive de veras:
quien no hecha raíces no puede dar fruto.

Ser río que corre, ser nube que pasa,
sin dejar recuerdos ni rastro ninguno,
es triste, y más triste para el que se siente
nube en lo elevado, río en lo profundo.

Quisiera ser árbol, mejor que ser ave,
quisiera ser leño, mejor que ser humo,
y al viaje que cansa
prefiero el terruño:
la ciudad nativa con sus campanarios,
arcaicos balcones, portales vetustos
y calles estrechas, como si las casas
tampoco quisieran separarse mucho…
Estoy en la orilla
de un sendero abrupto.
Miro la serpiente de la carretera
que en cada montaña da vueltas a un nudo;
y entonces comprendo que el camino es largo,
que el terreno es brusco,
que la cuesta es ardua,
que el paisaje mustio…

¡Señor!, ya me canso de viajar, ya siento
nostalgia, ya ansío descansar muy junto
de los míos… Todos rodearán mi asiento
para que diga mis penas y triunfos;
y yo, a la manera del que recorriera
un álbum de cromos, contaré con gusto
las mil y una noches de mis aventuras
y acabaré con esta frase de infortunio:

-¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho!

  1. “Ars” de José Asunción Silva (Colombia)

El verso es vaso santo. Poned en él tan sólo,
un pensamiento puro,
¡en cuyo fondo bullan hirvientes las imágenes
como burbujas de oro de un viejo vino oscuro!

Allí verted las flores que en la continua lucha,
ajó del mundo el frío,
recuerdos deliciosos de tiempos que no vuelven,
y nardos empapados en gotas de rocío
para que la existencia mísera se embalsame
cual de una esencia ignota,
¡quemándose en el fuego del alma enternecida
de aquel supremo bálsamo basta una sola gota!

  1. “Peregrina paloma imaginaria” de Ricardo Jaimes Freyre (Bolivia)

Peregrina paloma imaginaria
que enardeces los últimos amores;
alma de luz, de música y de flores
peregrine paloma imaginaria.

Vuele sobre la roca solitaria
que baña el mar glacial de los dolores;
haya, a tu peso, un haz de resplandores,
sobre la adusta roca solitaria…

Vuele sobre la roca solitaria
peregrine paloma, ala de nieve
como divino hostia, ala tan leve…

Como un copo de nieve; ala divino,
copo de nieve, lirio, hostia, neblina,
peregrine paloma imaginaria…

Puede servirte:



Cómo citar este contenido:

Citar

Enciclopedia de Ejemplos (2019). "Poemas modernistas". Recuperado de: https://www.ejemplos.co/poemas-modernistas/