Mito de Narciso

Mito de Narciso

El mito cuenta la historia de Narciso (Νάρκισσος, en griego), un joven tespio, hijo de la ninfa Liríope y el dios-río Cefiso. Su madre, temerosa del futuro, se lo llevó al nacer al vidente Tiresias, quien le vaticinó a la ninfa que el niño viviría una larga vida, siempre y cuando “nunca se conociera a sí mismo”.

Fue así que Narciso creció y se convirtió en un hombre cuya belleza física era el deleite de todos los que lo veían. Tanto hombres como mujeres caían enamorados de él. Pero Narciso era vanidoso y orgulloso, y rechazaba a sus admiradores del modo más despectivo posible, razón por la cual fue castigado por los dioses, quienes lo sentenciaron a enamorarse perdidamente de su propio reflejo.

Cansados de sufrir por sus desplantes, sus enamorados rogaron a la diosa Némesis, la que brinda el merecido castigo a los mortales, que le hiciera sentir a Narciso el mismo sufrimiento. Y fue así que, estando en el bosque, un día Narciso contempló su reflejo sobre el agua y quedó perdidamente enamorado de sí mismo. Tanto así, que fue incapaz de separarse de las orillas del río, y permaneció allí, aferrado a su imagen, hasta morir de mengua, hambre y abandono. Y así, de la sangre derramada por Narciso al morir, nacieron las flores que aún hoy en día llevan su nombre, los narcisos (Narcisseae).

Sobre el mito de Narciso

El mito de Narciso es uno de los relatos más populares que hemos heredado de la antigüedad grecorromana, es decir, de la mitología griega y de los romanos. Y como ocurre con muchos otros mitos griegos y romanos, existen diferentes versiones y explicaciones sobre él: se conocen las versiones del griego Conón (siglo I a. C.), del poeta romano Ovidio (43 a. C. – 17 d. C.) y del viajero y geógrafo Pausanias (c. 110 – 180 d. C.), así como versiones antiguas descubiertas entre los famosos Papiros de Oxirrinco, encontrados en Egipto en 1897. Se piensa que podría ser una historia moralizante con que se educaba a los jóvenes de la antigua Grecia.

Los amantes de Narciso varían en las distintas versiones del mito, yendo desde divinidades como la ninfa Eco, hasta hombres y mujeres que sufrieron inmensamente su desprecio e indiferencia. Entre ellos, según algunas versiones griegas, estuvo el joven Aminias, quien presa del despecho fue a suicidarse con su propia espada a las puertas de la casa de Narciso, e instantes antes de morir le pidió a la diosa Némesis, diosa de la venganza, que castigara a Narciso de un modo apropiado. En otras versiones es Afrodita quien ejerce el castigo.

También hay diferentes versiones de la muerte de Narciso. En algunos casos Narciso se ahoga al tratar de besar los propios labios sobre la superficie del agua, mientras que en otros se da la muerte con su propia daga, incapaz de vivir con el despecho de no poder estar para siempre con su reflejo.

El mito de Eco y Narciso

El mito griego de Narciso está muy en contacto con el de Eco, una de las ninfas de la montaña (oréades) quien, según el relato, había sido educada de joven por las musas, de modo tal que de su boca salían las palabras más hermosas del mundo. Aprovechándose de ese talento, Zeus, el dios padre del Olimpo, le encargó la tarea de distraer a su esposa, Hera, para que él pudiera escaparse a atender a sus numerosas amantes. Hasta que la diosa, iracunda, se dio cuenta del plan, y castigó a Eco quitándole la voz y obligándola a decir únicamente las últimas palabras que otros le dijeran, es decir, convirtiéndola en el eco de las voces ajenas.

Eco se volvió al campo, a vivir el resto de su desdichada existencia, hasta que en su camino se cruzó el hermosísimo joven Narciso. La ninfa, como tantos otros, quedó perdidamente enamorada de él. Pero no tenía palabras para expresarle su amor, por lo que permanecía oculta, hasta el día en que pisó una rama seca y reveló su presencia.

“¿Quién anda allí?”, preguntó el joven. “Allí”, respondió Eco. “¡Ven hacia aquí!”, insistió Narciso, y la extraña voz le respondió más o menos lo mismo. Creyendo, entonces, que se trataba de alguien extraviado en el bosque, el joven exclamó “¡Sigue mi voz para reunirnos!”, lo cual Eco interpretó como una declaración de amor mutuo, y abandonó su escondite en busca de los brazos de su amado, pero encontró solamente el desdén y el rechazo de Narciso.

Humillada e incapaz de expresar lo que sentía, Eco volvió a esconderse para siempre. Con el paso del tiempo se fue marchitando hasta morir, pero su voz, lo más hermoso que había tenido en su vida, permaneció sobre la tierra y dio origen al fenómeno acústico que hoy conocemos con su nombre: el eco.

Esta versión del mito de Eco y Narciso proviene de la inventiva del poeta romano Ovidio, quien la escribió en su obra Metamorfosis (siglo 8 d. C.).

¿Qué es un mito?

Los mitos son relatos o narraciones ancestrales, pertenecientes al imaginario místico, religioso, cosmológico o tradicional de un pueblo, en los cuales se aborda una serie de eventos prodigiosos o fantásticos que buscan dar respuesta a diversos asuntos inexplicables.

Se trata de los relatos con que los pueblos antiguos daban cuenta del mundo a su alrededor y de la manera particular de entenderlo que poseían.

Los mitos son parte del legado cultural de todas las civilizaciones humanas, y en su conjunto conforman una mitología, es decir, un conjunto de relatos, nociones y conceptos ficcionales que expresan y contienen la visión de mundo de cada una de dichas civilizaciones. Existen, así, la mitología sumeria, griega, egipcia, etcétera.

Cada mitología cuenta la historia de sus dioses y de la creación del mundo, así como la fundación de sus ciudades y las aventuras de sus grandes héroes y reyes.

En general, eran relatos transmitidos oralmente, pero que luego fueron recogidos en diferentes versiones y tradiciones, muchas de ellas diferentes entre sí, y fueron inspiración de obras posteriores, ya que en muchos casos, como el de la mitología griega, sus mitos son todavía recordados en Occidente y forman parte central de nuestro legado clásico.

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Enciclopedia de Ejemplos (2019). "Mito de Narciso". Recuperado de: https://www.ejemplos.co/mito-de-narciso/