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Poemas del dadaísmo

Poemas del dadaísmo

El dadaísmo fue un movimiento artístico y cultural que surgió en Zúrich (Suiza), a principios del siglo XX, con la intención de rebelarse contra las convenciones literarias y artísticas instituidas. La poesía dadaísta en particular propuso una vuelta al lenguaje infinito y sin restricciones, sentando las bases para lo que sería el surrealismo.

Tal como otras vanguardias artísticas, cuestionó todo lo establecido: la tradición cultural, sus instituciones, sus normas, el concepto de lo bello, los formatos, los códigos y los límites de las disciplinas artísticas. Es por eso que el dadaísmo fue considerado como una forma de “antiarte”, por su espíritu de oposición y desafío a lo establecido, en particular respecto de los valores de la sociedad burguesa.

El dadaísmo se extendió a los campos de la literatura, la escultura, la pintura e incluso la música, pero también al ámbito ideológico: fue una forma de vida que se planteaba ir en contra de los valores aceptados.

En poesía, contó con grandes exponentes. Entre los poetas más destacados dentro del movimiento dadaísta se pueden mencionar a Hugo Ball, Tristan Tzara, Jean Arp, Francis Picabia, Wieland Herzfeld, Emmy Hennings, Louis Aragon, entre otros.

Características del dadaísmo en poesía

  • Azar. La poesía podía escribirse a partir de palabras recortadas de periódicos, mezcladas, y luego ordenadas al azar. Se prefería lo espontáneo, lo fortuito, lo contradictorio y lo caótico, en lugar de lo sistemático y ordenado.
  • Libertad absoluta. El artista trabajaba con espontaneidad, sin verse coartado por estilos, formatos, principios morales ni límites entre disciplinas. En poesía se buscaba expandir todo lo posible los límites del lenguaje, o directamente dejar de respetarlos.
  • Contradicciones. Las obras no tenían un sentido ideado, sino que este podía volverse contradictorio, en parte debido al uso del azar y en parte a la actitud lúdica de los artistas.
  • Figura del creador. La obra se definía como arte por haber sido creada por un artista, y no por sus características inherentes.
  • Protesta contra las convenciones. Con una actitud humorística, contradecían toda convención visual, musical o literaria. Esto incluye también los conceptos de belleza, sentido, lógica y coherencia en poesía.
  • Provocación. Se buscaba renovar las formas de expresión desde todo punto de vista, por lo cual los poemas dadaístas podían ser una sucesión de palabras, letras y sonidos a los que era dificultoso hallarles sentido claro o directamente lógica. También mezclaban ideas y pensamientos que normalmente no se asociaban, generando muchas veces imágenes incomprensibles, lo cual muestra una actitud general de provocación en las producciones dadaístas.

Ejemplos de poemas dadaístas

“Agua salvaje”, de Tristan Tzara
Traducción de Aldo Pellegrini

los dientes hambrientos del ojo
cubiertos de hollín de seda
abiertos a la lluvia
todo el año
el agua desnuda
oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo
el triángulo sostiene otro triángulo

el ojo a velocidad reducida
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño

el ruido ordenado en la periferia del resplandor
es un ángel
que sirve de cerradura a la seguridad de la canción
una pipa que se fuma en el compartimiento de fumadores
en su carne los gritos se filtran por los nervios
que conducen la lluvia y sus dibujos
las mujeres lo usan a modo de collar
y despierta la alegría de los astrónomos

todos lo toman por un juego de pliegues marinos
aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora

su ojo solo se abre para el mío
no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira
y me deja en estado de respetuoso sufrimiento
allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles
se encuentran en un soplido animal de hálito salino
aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta
carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles

 

“Danza de la muerte, 1916”, de Hugo Ball
Traducción de Daniel Bencomo

Así perecemos, así perecemos,
todos los días perecemos,
pues es muy cómodo dejarse morir.
De mañana todavía entre sueño y sueño,
Más allá a mediodía.
De noche en lo más hondo de la tumba.

La guerra es nuestro burdel.
Nuestro sol es de sangre.
La muerte es nuestro símbolo y eslogan.
Niño y hembra abandonamos
¿En qué nos conciernen?
Pues ahora es posible
Tan solo abandonarnos a nosotros.

Así asesinamos, así asesinamos,
todos los días lapidamos
colegas nuestros en la danza de la muerte.
Álzate hermano ante mí,
¡Hermano, tu pecho!
Hermano que debes caer y morir.

No ruñimos, no gruñimos.
Todos los días nos callamos,
Hasta que el hueso ilíaco gira en su juntura.
Duro es nuestro lecho,
Duro nuestro pan.
Inmundo y sangriento el Dios adorado.

 

“Elegía”, de Tristan Tzara
Traducción de Darie Novácenau

El alma vieja, amada, quieres que sea como las flores del verano
durante el invierno los pájaros están encerrados en sus jaulas

Te quiero como espera la colina el cuerpo del valle
o como la tierra espera la lluvia espesa y fértil

Te espero en todos los atardeceres en la ventana, deshilando abalorios
colocando los libros, leyendo mis versos

Y ahora me alegro cuando en el patio ladran los perros ladran los perros
y cuando llegas para quedarte conmigo hasta mañana hasta mañana

Mi alma feliz es como nuestro cuarto cálido
cuando sé que está nevado y las calles se visten de blanco.

 

“Y golpea y golpea y golpea”, de Jean Arp
Traducción de Jesús Munárriz

y sigue golpeando y otra vez
y así a continuación
y una vez dos veces tres veces hasta mil
y vuelve a empezar con más fuerza
y golpea la gran tabla de multiplicar y la pequeña tabla
de multiplicar
y golpea y golpea y golpea
página 222 página 223 página 224 y así a continuación hasta la página 299
pasa la página 300 y continúa por la página 301 hasta la página 400
y golpea ésta una vez hacia delante dos veces hacia atrás tres veces
hacia arriba y cuatro veces hacia abajo
y golpea los doce meses
y las cuatro estaciones
y los siete días de la semana
y los siete tonos de la escala
y los seis pies de los yambos
y los números pares de las casas
y golpea
y golpéalo todo junto
y la cuenta está hecha
y da uno.

 

“Morfina”, de Emmy Hennings
Traducción de José Luis Reina Palazón

¡Esperamos una última aventura,
qué nos importa el sol en el cimborrio!
Días en torre alzados caen de su altura.
Intranquilas noches – orar en purgatorio.

Ya no leemos más la prensa del día.
A veces solo en los cojines sonreímos,
porque todo lo sabemos y destruimos,
volamos acá y allá en calentura fría.

Pueden los hombres correr y ambicionar.
Hoy cae la lluvia todavía más oscura.
Nosotros vamos por una vida insegura
y dormimos, confundidos, sin despertar.

 

“Canto funebrulicular”, de Wieland Herzfelde
Traducción de Jesús García Rodríguez

Wantía quantía wantía
Ahí está sentada mi tía
Desde que Ephraim se tragó la hucha
Deambula – ayayay –
Por ahí y no paga impuestos.
¡Wirt bañado en sudor masajea su culo
Con aplicación!
Safte vita rati rota sqa momofantieja,
¿Qué lloras tú, tía vieja?
¡Oelisante ha muerto! ¡Oelisante ha muerto!
¡Cielosantodiosmíocrucifixiónsacramentoschockmiseriaextrema!
Me debía todavía quince con cincuenta euros.

 

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Enciclopedia de Ejemplos (2019). "Poemas del dadaísmo". Recuperado de: https://www.ejemplos.co/poemas-del-dadaismo/