20 Ejemplos de
Humildad

La humildad es una virtud humana que implica conocer y aceptar las propias debilidades y cualidades, y obrar en consecuencia. Por ejemplo: admitir una equivocación, compartir los conocimientos aprendidos, ser agradecido.

Una persona humilde conoce sus capacidades y oportunidades, pero no busca destacarse de los demás ni tampoco tiene necesidad de ostentar a otros sus éxitos y logros. Se caracteriza por reconocer el propio esfuerzo, compartir las propias alegrías o derrotas y por valorarse a sí misma igual que a los demás. Además, es capaz de admitir sus limitaciones o errores.

La humildad es una de las virtudes más valoradas por la sociedad y es la base de otras virtudes como la generosidad, el compromiso y la solidaridad. Es entendida como una cualidad opuesta a la soberbia y a la arrogancia, y es una virtud que forma parte de la personalidad innata de algunas personas y también se puede cultivar hasta convertirla en hábito.

En las diferentes religiones, como en el judaísmo y el catolicismo, la humildad es una virtud clave del ser humano, ya que se busca que el individuo adopte una actitud humilde para que pueda comprender que la superioridad y la divinidad de Dios es inalcanzable para las personas.

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Ejemplos de conductas humildes

  1. Saber pedir disculpas. Uno de los actos en los que más se refleja una actitud humilde es a la hora de pedir disculpas. Cuando uno se equivocó, no actuó con responsabilidad o tuvo un olvido (entre otras causas), tiene la oportunidad de retractarse y pedir disculpas a quien corresponda. Al decir “perdón” el individuo se reconoce como un ser limitado que puede equivocarse.
  2. Perder el temor a cometer errores. La única forma de lograr objetivos es arriesgarse, sabiendo que el error es una posibilidad. Aquel que se anima a correr riesgos y cometer errores se presenta humilde al comprender que no tiene el control de todo y que existe la posibilidad de que las cosas no salgan como se espera.
  3. Aceptar las críticas constructivas. En muchos casos, una persona del círculo íntimo o alguien que conoce sobre una materia o disciplina puede corregir o aconsejar. Recibir los consejos o críticas constructivas con entereza y buena disposición es un acto humilde, porque implica admitir las debilidades propias y mostrar una apertura hacia la opinión ajena.
  4. Pedir ayuda. Cuando se necesita la colaboración de otro u otros en los diferentes aspectos y ámbitos de la vida, es importante desarrollar el hábito de poder pedir ayuda (cuando se agotaron los esfuerzos o capacidades propias). Al pedir ayuda, el individuo se muestra como un ser con limitaciones y que está abierto para recibir aquello que a él le falta y otro le puede dar.
  5. Reconocer y agradecer a las personas que ayudaron a uno en el desarrollo de las capacidades. Muchas veces hay personas que ayudan a concretar metas u objetivos. En esos casos, es importante reconocer el aporte de estas personas y agradecerles por todo lo brindado. Reconocer las capacidades ajenas es una forma de mostrarse humilde.
  6. Admitir cuando hay algo que uno no entiende. En los casos en los que no se comprendió una idea o algo que hay que llevar a cabo, es importante incorporar una actitud humilde, poder hacer saber a los demás que no se comprendió y pedir que lo expliquen de nuevo.
  7. Reconocer las fallas propias o equivocaciones. En muchas oportunidades, los seres humanos cometen equivocaciones y, en esos casos, es importante hacerse cargo de los errores y (si corresponde) pedir perdón o hacer lo posible para reparar el daño en caso de que haya ocurrido. Reconocer las equivocaciones es un acto de humildad. Al admitir una falla, el individuo podrá estar más atento para intentar no repetirla en el futuro.
  8. Pedir a los demás la opinión sobre diferentes asuntos. En momentos en los que se deben tomar decisiones o realizar alguna acción, se puede acudir a otras personas en las que se confíe para conocer su opinión. Pedir opiniones es un acto de humildad porque la persona se muestra abierta a recibir otros puntos de vista sobre una cuestión.
  9. No compararse ni comparar a los demás. La humildad no implica dejar de tener en cuenta los logros o cualidades propias, sino reconocerlas al igual que a las equivocaciones y saber que todas las personas tienen tanto sus cualidades como defectos. Cada persona es única e irrepetible y, por lo tanto, no se puede comparar a una persona con otra.
  10. Dar crédito a los verdaderos autores de una idea. Cuando se utiliza la idea o invento de una persona es importante saberlo y no hacer pasar por propias cosas que son ajenas. La humildad implica reconocer en el otro sus cualidades y sus éxitos y logros, y que eso no despierte un sentimiento de envidia sino de admiración e inspiración.
  11. Saber perder en las diferentes circunstancias de la vida. Tanto ganar como perder son situaciones inevitables en la vida del ser humano. Una persona humilde es aquella que se mantiene calma y centrada tanto cuando gana (sin refregar sus triunfos) como cuando pierde (sin atacar a los ganadores).
  12. Reconocer que siempre hay más para aprender. El conocimiento es un ámbito complejo y muy vasto y debido a que el ser humano tiene una naturaleza limitada, nunca podrá conocerlo todo acerca del mundo. Ser humilde es saber que no se pueden abordar todos los conocimientos y que siempre va a quedar algo por aprender.
  13. Compartir los conocimientos aprendidos. Una vez que se han aprendido determinadas cosas, se puede adoptar una actitud humilde cuando se es capaz de enseñar a aquellos que así lo quieran o necesiten. Recordar que uno estuvo en posición de aprendiz y alumno ayuda a desarrollar una actitud humilde frente a la sabiduría y a la experiencia adquirida.
  14. No alardear de los éxitos. Una persona humilde es aquella que conoce sus limitaciones, pero también sus cualidades y sus éxitos. Conocer los éxitos u objetivos alcanzados es primordial para poder disfrutar de ellos y compartirlos, sin que eso implique un sentimiento de superioridad respecto a otras personas.
  15. Ser agradecido. Una de las principales actitudes que refleja la humildad de una persona es la gratitud. Al agradecer, el individuo se reconoce parte de algo mayor y admite que hay cosas que están fuera de su control y alcance y que los beneficios recibidos deben ser agradecidos. El ser humano es un organismo que vive en sociedad y la sociedad implica un trabajo en conjunto entre todos sus miembros. El agradecimiento es una forma de reconocer las propias limitaciones y dar crédito a aquellos que fueron de ayuda en la búsqueda de un objetivo.
  16. Estar dispuesto a escuchar a los demás. La escucha es fundamental para la vida en sociedad y para el desarrollo de vínculos genuinos y estables. Una persona humilde es aquella que sabe que todo ser humano tiene una forma individual de mirar el mundo y que se puede aprender de las opiniones e interpretaciones ajenas. Estar en actitud de escucha implica acallar lo interno para dar lugar a lo externo.
  17. Valorar a las personas que son capaces en una materia y pedir ayuda. Es importante reconocer el desconocimiento sobre algo y mostrarse humilde para acudir a las personas que conocen bien determinada materia. Manifestar el desconocimiento o la falta de capacidades es una actitud humilde.
  18. Conocer las propias capacidades. Una de las bases de la humildad es conocer las capacidades propias y el fruto o éxito que proviene del esfuerzo. Es importante disfrutar y compartir las habilidades o virtudes, sin que eso implique rebajar las capacidades o características ajenas. Conocer las propias capacidades entrena al individuo para que pueda también valorar las capacidades de los demás.
  19. Aprender de los propios errores. La humildad reconoce la imperfección humana y, por lo tanto, la tendencia a la equivocación y al error. El error será siempre algo intrínseco a la naturaleza humana y, aunque en muchos casos no se pueda volver atrás, los errores pueden servir de enseñanza para el futuro. Una persona que puede usar los errores como maestros es una persona que asume su imperfección y la utiliza a su favor.
  20. Aceptar las ideas y opiniones ajenas. Una de las claves en toda relación humana es poder escuchar y aceptar las ideas ajenas, aunque no se esté de acuerdo con ellas. Una persona humilde es aquella que reconoce la diversidad e igualdad de las personas, no las compara y, por tanto, sabe que todas las ideas y opiniones son válidas y deben ser reconocidas y escuchadas.

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Enciclopedia de Ejemplos (2019). "Humildad". Recuperado de: https://www.ejemplos.co/20-ejemplos-de-humildad/