30 Ejemplos de
Sonetos

El soneto es una composición poética limitada, de molde fijo. Está compuesta por catorce versos endecasílabos, que se distribuyen en dos cuartetos y dos tercetos. La rima es consonante y, en la actualidad, su distribución puede variar. Hay también sonetos escritos en alejandrinos.

Se llama estrofa a la combinación o grupos de versos que se repiten regularmente. El cuarteto es una estrofa de cuatro versos. En el soneto, la rima de los cuartetos es fija: el primer verso coincide con el cuarto, mientras que el segundo y tercero riman entre sí. Por su parte, la rima de los tercetos puede variar.

El terceto es una estrofa formada por tres versos. En el soneto, los tercetos finales tienen rima propia. En los dos primeros versos de ambas estrofas se reitera la rima, mientras que los versos finales riman entre sí.

Estructura del soneto

1———————a
2———————b
3———————b
4———————a

1———————a
2———————b
3———————b
4———————a

1———————c
2———————c
3———————d

1———————c
2———————c
3———————d

Otros esquemas métricos posibles para la rima de los tercetos son: CDC-DCD o bien CDE-CDE.

Origen del soneto

Si bien no se sabe con certeza cuándo comenzó a usarse esta composición, los primeros sonetos datan de la Edad Media. Esta estructura nació en Italia y su uso se extendió luego por Europa y América.

Las temáticas que desarrollan son muy variadas. Por ejemplo: el amor y el desamor, la alegría y la tristeza, la soledad, entre otros. En el soneto más clásico, se utilizan los cuartetos para introducir un problema y los tercetos para exponer un cierre o solución a ese conflicto.

Ejemplos de sonetos clásicos

  1. Sor Juana Inés de la Cruz

Feliciano me adora y le aborrezco;
Lisardo me aborrece y yo le adoro;
por quien no me apetece ingrato, lloro,
y al que me llora tierno no apetezco.

A quien más me desdora, el alma ofrezco; 5
a quien me ofrece víctimas, desdoro;
desprecio al que enriquece mi decoro,
y al que le hace desprecios, enriquezco.

Si con mi ofensa al uno reconvengo,
me reconviene el otro a mí ofendido; 10
y a padecer de todos modos vengo,

pues ambos atormentan mi sentido:
aqueste con pedir lo que no tengo,
y aquél con no tener lo que le pido.

  1. Garcilaso de la Vega

Como la tierna madre que el doliente
hijo le está con lágrimas pidiendo
alguna cosa, de la cual comiendo,
sabe que ha de doblarse el mal que siente,

y aquel piadoso amor no le consiente 5
que considere el daño que haciendo
lo que le pide hace, va corriendo,
y dobla el mal y aplaca el accidente,

así a mi enfermo y loco pensamiento,
que en su daño os me pide, yo querría 10
quitar este mortal mantenimiento.

Mas pídemelo, y llora cada día
tanto, que cuanto quiere le consiento,
olvidando su muerte y aun la mía.

  1. Francisco de Quevedo

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo,
enfermedad que crece si es curada.

Este es el niño Amor, este es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

  1. Rubén Darío
    «De invierno»

En invernales horas, mirad a Carolina.
Medio apelotonada, descansa en el sillón,
Envuelta en su abrigo de marta cibelina
Y no lejos del fuego que brilla en el salón.

El fino angora blanco junto a ella se reclina,
Rozando con su hocico la falda de Alençón,
No lejos de las jarras de porcelana china
Que medio oculta un biombo de seda del Japón.

Con sus sutiles filtros la invade un dulce sueño;
Entro, sin hacer ruido; dejo mi abrigo gris;
Voy a besar su rostro, rosado y halagüeño

Como una rosa roja que fuera flor de lis.
Abre los ojos, mírame, con su mirar risueño,
Y en tanto cae la nieve del cielo de París.

  1. Federico García Lorca
    «Adán»

A Pablo Neruda, rodeado de fantasmas

Árbol de sangre riega la mañana
por donde gime la recién parida.
Su voz deja cristales en la herida
y un gráfico de hueso en la ventana.

Mientras la luz que viene fija y gana
blancas metas de fábula que olvida
el tumulto de venas en la huida
hacia el turbio frescor de la manzana.

Adán sueña en la fiebre de arcilla
un niño que se acerca galopando
por el doble latir de su mejilla.

Pero otro Adán oscuro está soñando
neutra luna de piedra sin semilla
donde el niño de luz se irá quemando.

Tipos de sonetos

El soneto es una forma de versificación muy antigua, por lo tanto, en la medida en que se fue popularizando, sufrió cambios y adaptaciones a las distintas lenguas y épocas. De ahí se derivan los diferentes tipos que conservan relación con la estructura original, pero ofrecen cambios en el esquema métrico.

  • Sonetillo. Es un soneto de arte menor, cuyos versos no son endecasílabos sino octosílabos (o incluso versos de menos de ocho sílabas). Esta variante del soneto se popularizó especialmente en el modernismo pero no es muy utilizada en español. Por ejemplo:

Cayetano Fernández Cabello 
«El orador elocuente» (1864)

«Vente conmigo a admirar
Un orador elocuente;
(Díjole Juan a Clemente,
Echando los dos a andar)
Demóstenes fue un pelgar
Y Tulio un impertinente,
Comparados al torrente
De su elocuencia sin par».
—«Tendré un gusto regalado,
Clemente dijo: es asunto
Que siempre fue de mi agrado».
Y Juan le señala al punto
Un aposento enlutado
Y allí tendido un difunto.

  • Soneto acróstico. La inicial de cada verso forma un acróstico, es decir, leídas en sentido vertical, las letras con que se inicia cada verso forman un vocablo o expresión.

Patricio de la Escosura 
De la obra teatral La Corte del Buen Retiro (1857) 

Ira del cielo, amor, fueron tus tiros:
Sobre el que adora un imposible objeto:
Arde y su fuego, que ocultó el respeto,
Bramando exhala en rápidos suspiros.
En vano ablandan bronces y porfiros
Lágrimas de dolor. ¡Cruel Aleto!
¡Dura suerte! No muda un solo afeto,
En tanto el hombre cambia en raudos giros.
Bárbaro amor, concede una esperanza,
O que á olvidar me mueva su desprecio:
Rompe, sino, los lazos de la vida:
Baste ya lo sufrido á tu venganza
Oh! no escuches, amor, ni ruego necio:
No: ingrata sea: nunca aborrecida. Es muy necesario aprender

  • Soneto agudo. Los cuartetos tienen la forma de una octava aguda, es decir, dos estrofas de cuatro versos endecasílabos con rima consonante, en las cuales el cuarto verso es agudo. En los tercetos, los terceros llevan versos agudos y riman entre sí. Por ejemplo:

Anónimo

Como un templo de Vesta religioso
de mi alma el misterio y simulacro
que hinche el recinto de respeto sacro
es el fuego sagrado del amor.
Lo demás… el vestíbulo de bronce,
el bosque umbrío de verdor perenne,
la fuente de alabastro y el solemne
silencio majestuoso de alredor.
Para nutrir el fuego, la divina
virgen del amistad, con paso egregio,
del pavimento por las losas va.
No lo robéis, profana gente indigna,
que no quedará impune el sacrilegio:
el rayo vengador os tocará.

  • Soneto alejandrino. Está compuesto por versos alejandrinos. Esto es, catorce versos de catorce sílabas métricas, cada uno de ellos con acento en la tercera y decimotercera sílaba. Por ejemplo:

Rubén Darío
«Caupolicán», Azul (1888)

Es algo formidable que vio la vieja raza:
robusto tronco de árbol al hombro de un campeón
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.

Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,
lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
desjarretar un toro, o estrangular un león.

Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,
le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.

«¡El Toqui, el Toqui!» clama la conmovida casta.
Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: «Basta»,
e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.

Bernardo Ortiz de Montellano
«V», Muerte de cielo azul (1937)

Este cuerpo sellado por la inercia,
vivo sin voz, ausente sin sentido,
que al grito de los hombres no despierta
y el sueño arrastra a su secreto sino,
este cuerpo, mi cuerpo, sometido
a la niebla más niebla de mi muerta
soledad, sin presencia ni destino,
perdido el aire sin saber la esencia;
este cuerpo sin voz, metal sin fuego,
mano sin despedida que no muevo,
brazo, lirio de lava y de ceniza,
aire sin soplo de ternura verde;
este cuerpo sin voz ya no es la vida,
pero tampoco el sueño ni la muerte.

  • Soneto con cola. Utiliza cada dos versos uno quebrado, que puede ser tetrasilábico o pentasilábico, es decir, de cuatro o cinco sílabas. Por ejemplo:

Juan Díaz Rengifo
De Arte poética española (1592).

Los ojos de honestíssima paloma,
o del octauo cielo las estrellas
relumbrantes:
La frente de la Aurora, quando assoma:
A las granadas las mexillas bellas
semejantes:
Los labios qual carmín deshecho en goma,
palabras y meneos de donzellas
no arrogantes:
El pecho qual confecionada poma,
los pies quales Rubís que dan centellas,
o Diamantes:
La estatura qual de una hermosa. palma,
y de Marfil el blanco cuello, y manos,
son dotes deste cuerpo sacrosanto
de María
porque los interiores, y del alma,
venid, o Cherubines soberanos
a los cantar, que ya no puede tanto
mi Talía.

  • Soneto continuo. Se disponen solamente dos tipos de rimas consonantes para los catorce versos, distribuidas en partes iguales. Por ejemplo:

Juan Díaz Rengifo
De Arte poética española (1592)

Ceniza espiritada, vil mixtura,
hombre de polvo, y lágrimas formado,
por ley divina a muerte condenado:
¿por qué no pones freno a tu locura?

Comienza ya a llorar con amargura,
lo mucho que a Dios tienes enojado,
la mala vida, el tiempo malgastado,
si no te quieres ver en apretura.

Llamándote está la sepultura,
lugar estrecho, do será enterrado
deleite, honra, mando y hermosura,

y cuanto en esta vida es estimado:
El alma es inmortal, y siempre dura,
en sola ella emplea tu cuidado.

  • Soneto de cuartetos independientes. Cada cuarteto tiene una rima diferente. Por ejemplo:

Blas de Otero
«Lejos», Que trata de España (1916)

Cuánto Bilbao en la memoria. Días
colegiales. Atardeceres grises,
lluviosos. Reprimidas alegrías,
furtivo cine, cacahuey, anises.

Alta terraza, procesión de jueves
santo, de viernes santo, santo, santo.
Por Pasagarri las últimas nieves
y por Archanda helechos hechos llanto.

Vieja Bilbao, antigua plaza Nueva,
Barrencalle Barrena, soportales
junto al Nervión: mi vida despiadada
y beata. (La Virgen de la Cueva,
que llueva, llueva, llueva.) Barrizales
del alma niña y tierna y destrozada.

  • Soneto dialogado. La composición tiene forma de un diálogo, en el que dos o más personajes mantienen una conversación. Suele ser humorístico. Por ejemplo:

Miguel de Cervantes Saavedra
«Diálogo entre Babieca y Rocinante», El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (Parte I, capítulo IX) (1605)

B-¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
R-Porque nunca se come, y se trabaja.
B-Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?
R-No me deja mi amo ni un bocado.
B-Anda, señor que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
R-Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Queréislo ver? Miradlo enamorado.
B-¿Es necedad amar? R-No es gran prudencia.
B-Metafísico estáis. R-Es que no como.
B-Quejaos del escudero. R-No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?

  • Soneto doblado o doble. Se añade un verso heptasílabo después de cada verso impar de los cuartetos y otro después del segundo verso de los tercetos. Por lo tanto, el soneto doblado tiene catorce versos endecasílabos y seis heptasílabos. Los versos añadidos deben rimar con el verso inmediatamente anterior. Por ejemplo:

Juan Díaz Rengifo
De Arte poética española (1592)

Amor es lazo en tierra solapado,
ladrón disimulado,
ponçoña entre la dulce miel metida,
serpiente en frescas yeruas encogida,
que da mortal herida,
hondura en el seguro y ancho vado:
León junto al camino agaçapado,
de hambre fatigado
centella entre las pajas escondida,
halago, con que muere nuestra vida,
entrada sin salida,
castillo que debaxo está minado:
Celada de enemigos en la sierra,
fingido lamentar de cocodrilo,
candela sin pauilo,
veleta de tejado varïable;
de lana por torcer delgado hilo,
engaño manifiesto y deleytable,
calentura incurable,
promete paz, mas es la misma guerra.

  • Soneto con eco. La palabra final de cada verso repite el final de la palabra anterior, a modo de eco. Es una versión del soneto que fue popular en el barroco. Por ejemplo:

Lope de Vega
De Pastores de Belén (1612)

Dichoso aquel que en un comprado prado,
la vida solitaria apura pura,
y entre las mieses y verdura dura,
sin que tenga jamás parado arado.

No va en los golfos desterrado errado,
ni en la ciudad con voz perjura jura,
que ni de la civil locura cura,
ni le desvela su prestado estado.

En soledad que le entretiene, tiene,
para blasón la disfrazada azada,
cama en su trigo, en sus rebaños baños.

Que, como haber que le conviene viene,
que es todo al fin de la jornada nada,
pasa felices sin engaños años.

  • Soneto encadenado. A partir del segundo verso, la primera palabra de cada uno forma rima con la última del verso anterior. Por ejemplo:

Juan Díaz Rengifo
«A la sabiduría», Arte poética española (1592)

Pluguiera a Dios, que en ti, Sabiduría
(Guía del alma, y celestial lumbrera)
hubiera yo empleado el largo día,
la fría noche, el tiempo, que perdiera.

Tuviera con tu dulce compañía
alegría en lo adverso, y paz entera:
viera lo que no vi cuando creía,
que veía, lo que ver jamás quisiera.

Vencido de ignorancia, pobre, y ciego
entrego a ti el ingenio envejecido
despedido del ocio y vano juego,

ruégote le recibas, que aunque ha sido
perdido por su gran desasosiego,
sosiego ha de hallar a ti rendido.

  • Soneto enumerativo. No propone cambios en la métrica, que es idéntica a la del soneto clásico. En cuanto a la organización temática, desarrolla el tema de forma gradual en los primeros trece versos y el desenlace solo se despliega en el verso final. Por ejemplo:

Gabriel López Maldonado
Cancionero (1586)

Rabia mortal, que al corazón condenas,
en duro infierno, a llanto miserable;
veneno, que, con hambre insaciable,
te derramas y extiendes por mis venas;

furioso frenesí, que desordenas
el más maduro seso y más durable;
ira del cielo, fiera e intratable,
violenta cárcel, ásperas cadenas;

monstruo que hielo y fuego juntamente
pones en las entrañas do te crías,
ruina y pestilencia de la tierra;

enemigo mortal a cuanta gente
el ancho mundo y el infierno encierra,
¿cuándo habrán fin las desventuras mías?

  • Soneto con estrambote. A la estructura clásica del soneto se le añade un estrambote, es decir, un verso o serie de versos incluidos al final del poema. La estructura del estrambote suele ser: un heptasílabo que rima con el verso anterior y dos endecasílabos que forman un pareado. También llamado «soneto caudato», suele tener un tinte humorístico. Por ejemplo:

Miguel de Cervantes Saavedra
«Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla» (1598)

¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla!,
porque ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?
¡Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo!, ¡oh gran Sevilla,
Roma triunfante en ánimo y nobleza!
Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio hoy ha dejado
la gloria, donde vive eternamente.
Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
Y el que dijere lo contrario, miente.»
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

  • Soneto inglés o soneto shakesperiano. Está formado por tres cuartetos sin rima y un pareado final. Por ejemplo:

Jorge Luis Borges
«El instante», El otro, el mismo (1964)

¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?

El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.

Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados
espejos de la noche no es el mismo.

El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.

  • Soneto invertido. La estructura clásica se invierte: el poema comienza con dos tercetos y cierra con dos cuartetos. Por ejemplo:

Ricardo Carrasquilla
«Soneto invertido», Coplas escogidas (1881)

Musa, al revés hagamos un soneto:
es decir, comencemos la tarea
por escribir el último terceto.

Es preciso buscar alguna idea;
pero debo advertirte acá, en secreto,
que ni de fe ni de esperanza sea.

La esperanza y la fe no están de moda;
la misma caridad es anticuada;
los sagrados derechos de la nada
solo los niega ya la gente goda.

Hoy ninguna maldad al hombre enloda,
y los nietos del mono y la monada
solo saben el “sé que no sé nada”,
y fundan en dudar la ciencia toda.

  • Soneto machihembrado. Se alternan palabras en género masculinas y femenino. Por ejemplo:

Francisco Luis Bernárdez
De Poemas elementales (1942)

El día, que antes era noche oscura,
vuelve a ser día cada vez más puro;
la noche, que antes era día oscuro,
vuelve a ser noche cada vez más pura.
El Cielo, que antes era tierra impura,
vuelve a ser cielo menos inseguro;
la tierra, que antes era cielo impuro,
vuelve a ser tierra menos insegura;
desde que en este día sin reproche,
desde que en esta noche que no es noche,
desde que en este cielo que destierra,
desde que en esta tierra que no es tierra,
el corazón, ayer deshabitado,
vuelve a ser corazón enamorado.

  • Soneto pareado. La rima de los cuartetos (y a veces también de los tercetos) se organiza en pareados y no siguiendo la métrica descripta al inicio. Además, se admiten las rimas asonantes y consonantes. Por ejemplo:

Alfonso Reyes
De 5 casi sonetos (1931)

Tardes así ¿cuándo os he respirado?
Sueltos cabellos, húmedos del baño;
olor de granja, frescor de garganta,
primavera hecha toda flor yagua.
Se abrió la reja y fuimos a caballo;
el cielo era canción, caricia el campo,
y la promesa de la lluvia andaba
viva y alegre por las cumbres altas.
Cada hoja temblaba y era mía,
Y tú también, de miedo sacudida
entre presentimientos y relámpagos.
Latían entre nubes las estrellas,
y nos llegaba el pulso de la tierra
desde el tranco ligero del caballo.

  • Soneto polimétrico. Los versos tienen distintos números de sílabas. Por ejemplo:

Blas de Otero
De En castellano (1960)

Aquí termina la primera parte.
Cuántos papeles para qué Quinientos.
Quinientos tantos a los cuatro vientos
y -solo- un hombre contra todo el Arte.

¿Termina? Nace. Terminante, aparte.
Cuarenta marzos cenicientos,
lientos,
y al fin un fuego donde enfenixarte.
Un hombre. ¿Solo? Con su yo soluble
en ti, en ti, y en ti. ¿Tapia redonda?
Oh, no. Nosotros. Ancho mar. Oídnos.
y cuando el rojo farellón se anuble,
otro, otro y otro entroncarán su fronda
verde. Es el bosque. Yes el mar. Seguidnos.

  • Soneto con repetición. La última palabra del verso se repite al comienzo del verso siguiente. Por ejemplo:

Juan Díaz Rengifo
De Arte poética española (1592)

Guarda mundo tu flaca fortaleza,
fortaleza de carne no la quiero,
quiero seruir a aquel en quien sí espero,
espero hará de roble mi flaqueza.
Flaqueza en la virtud es gran vileza,
vileza no consiente un cauallero
cauallero en la sangre, no en dinero,
dinero que escurece la nobleza.
Nobleza verdadera en Dios se halla
hállala el que a sí mismo despreciando,
preciando a solo Dios en él se honra.
Honra Dios a los suyos, quando calla,
calla, porque en silencio está ayudando,
dando paciencia y honra en la deshonra.

  • Soneto terciado. Se aplica la rima alterna (ABAB-ABAB) en los cuartetos.

Manuel José Othon
«Idilio salvaje» (1906)

¡Es mi adiós!.. Allá vas, bruna y austera,
por las planicies que el bochorno escalda,
al verberar tu ardiente cabellera,
como una maldición sobre tu espada.

En mis desolaciones, ¿qué me espera?.
(ya apenas veo tu arrastrante falda):
una deshojazón de primavera
y una eterna nostalgia de esmeralda.

El terremoto humano ha destruido
mi corazón, y todo en él expira.
¡Mal hayan el recuerdo y el olvido!

Aún te columbro, y ya olvidé tu frente;
sólo, ¡ay!, tu espalda miro, cual se mira
lo que huye y se aleja eternamente.

  • Soneto retrógrado. El poema conserva el sentido y la forma de soneto, aun si se lo lee en distinta dirección. Por ejemplo:

Juan Díaz Rengifo
De Arte poética española (1592)

Sagrado Redentor, y dulce Esposo,
peregrino, y supremo rey del cielo,
camino celestial, firme consuelo,
amado Salvador, Jesús gracioso:

Prado ameno, apacible, deleitoso,
fino rubí engastado, fuego en hielo,
divino amor, paciente y santo celo,
dechado perfectísimo y glorioso:

Muestra de amor y caridad subida
diste, Señor, al mundo haciéndoos hombre,
tierra pobre, y humilde a vos juntando,

Venistes hombre, y Dios, amparo y vida,
nuestra vida y miseria mejorando;
encierra tal grandeza tal renombre.

  • Soneto de trece versos. Se omite el último verso. Es una variante muy popular en el modernismo. Por ejemplo:

Rubén Darío
«XIV», Cantos de vida y esperanza (1905)

¡De una juvenil inocencia
qué conservar sino el sutil
perfume, esencia de su Abril,
la más maravillosa esencia!

Por lamentar a mi conciencia
quedó de un sonoro marfil
un cuento que fue de las Mil
y Una Noches de mi existencia…

Scherezada se entredurmió…
El Visir quedó meditando…
Dinarzarda el día olvidó…

Mas el pájaro azul volvió…
Pero… No obstante… Siempre… Cuando…

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Enciclopedia de Ejemplos (2019). "Sonetos". Recuperado de: https://www.ejemplos.co/sonetos/