Ejemplos Cortos de Etopeya (explicado)

Etopeya

La etopeya es una figura literaria que consiste en la valoración subjetiva de los rasgos morales, conductuales, espirituales o de personalidad que se atribuyen a un personaje, normalmente a partir de darle voz para que él mismo los exprese a través de sus términos, modo de habla e imaginario específicos. Se trata, en ese sentido, de dejar que el personaje “hable” por sí mismo, empleando el diálogo, monólogo o monólogo interior.

La etopeya es considerada por ende un recurso de índole teatral, en el sentido en que obliga al lector a introducirse en la psique del personaje y representa un grado psíquico de la descripción.

Ejemplos de etopeya

  1. “Su vivir se asemeja, en el andar sin descanso, a un evangelista del civismo, cuya inmensa caída de prosélitos él viera por seis lustros alimentando muchedumbres, livertando galeotes, avizorando lejanías, fascinando mieses de pasión, aromando la extraña como propia tienda con el precioso sándalo de la bondad y del ingenio…” – Guillermo León Valencia
  2. “”Horribles flores rojas brotan debajo de sus pacíficos rostros. Son las flores cultivadas por mi mano, mano de una madre. He dado vida, ahora también la quito, y ninguna magia puede devolver el espíritu a estos inocentes. Nunca volverán a poner sus brazos minúsculos alrededor de mi cuello, nunca su risa llevará la música de las esferas a mis oídos. Que la venganza es dulce es una mentira.” – Medea, según Sófocles.
  3. “Pero ¡ay de mí!, sufro un destino semejante al de mi padre. Soy hija de Tántalo, el cual convivía con las divinidades, pero, después del banquete, era expulsado de la compañía de los dioses, y, puesto que procedo de Tántalo, confirmo mi linaje con las desgracias.” – Níobe, según Eurípides.
  4. “Hija del ciudadano más ilustre, Metelo Escipión, esposa de Pompeyo, príncipe de poder enorme, madre del más precioso de los hijos, me veo zarandeada en todas direcciones por tal cúmulo de calamidades que mi puedo asumirlas en mi cabeza o en el silencio de mis pensamientos, ni tengo palabras ni frases con que expresarlas.” – Cornelia, según Plutarco.
  5. “Don Gumersindo […] era afable […] servicial. Compasivo […] y se desvivía por complacer y ser útil a todo el mundo aunque costase trabajos, desvelos, fatiga, con tal que no le costase un real […] Alegre y amigo de chanzas y burlas […] y las regocijaba con la amenidad de su trato […] y con su discreta, aunque poco ática conversación” – En Pepita Jimenez de Juan Valera.

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Enciclopedia de Ejemplos. (2016). Ejemplos Cortos de Etopeya (explicado). Recuperado de: http://www.ejemplos.co/ejemplos-cortos-de-etopeya-explicado/
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