5 Ejemplos de Géneros Literarios

Géneros literarios

Se llama géneros literarios a un conjunto de categorías o denominaciones en que pueden clasificarse los textos que componen la Literatura, atendiendo tanto a su estructura como a su contenido específico.

Se trata de un horizonte de expectativas previo a la obra misma, es decir, de un acuerdo dado y anterior a la hechura de cada obra respecto al modo en que ésta debe ser leída, qué se debe esperar de ella, cuáles deben ser sus características fundamentales, etc.

Si bien los géneros literarios son categorías variables en el tiempo y que responden al modo en que se hace literatura en un instante determinado de la historia, hoy en día se reconoce tres grandes géneros definidos:

  • La narrativa. Caracterizado por la elaboración directa o indirecta de un relato o una serie de relatos, en boca de un narrador singular y determinado. Comprende los subgéneros del cuento, la novela, la crónica y la microficción.
  • La poesía. Caracterizado por la libertad de aproximación subjetiva del mundo, así como por la elaboración metafórica o enigmática de un lenguaje propio para describirlo. Esto no implica la necesidad (ni la ausencia de) rimas, versificaciones o estrategias métricas de algún tipo. Las formas de la poesía en la actualidad son tan variadas como el romance, la copla, el haikú, las esquelas o lo que al poeta se le ocurra. La única clasificación que parece sostener su vigencia en el tiempo es la de poesía en verso y poesía en prosa, de acuerdo al modo en que ésta expresa sus contenidos.
  • La dramaturgia. La escritura teatral, pensada o no para una posterior representación en teatro, forma el tercer género literario contemporáneo caracterizado por la elaboración de un relato con uno o varios personajes, sin ningún tipo de narrador y escenificado en un presente ficcional.

Y dependiendo de la clasificación, muchas veces también se refiere un cuarto género literario:

  • El ensayo. Consiste en un abordaje libre, subjetivo y didáctico de una materia cualquiera, es decir, de una reflexión y exposición de un punto de vista respecto a algo elegido por el autor, sin otros ánimos que el libre discurrir: el gusto de pensar libremente al respecto y obtener propias conclusiones.

Historia de los géneros literarios

El primer intento por clasificar las obras artísticas de la palabra fue llevada a cabo por el filósofo griego Aristóteles en su Poética (IV a.C.) y comprendía los siguientes géneros, padres de los que conocemos en la actualidad:

  • La épica. Equiparable a la narrativa, ofrecía una reelaboración de los hechos míticos o legendarios del pasado fundacional de la cultura (como la Guerra de Troya, en el caso de la Ilíada de Homero), encarnados en el estilo de un narrador, aunque echando mano a la descripción y los diálogos. En su momento era cantada por los rapsodas.
  • La lírica. Equivalente más o menos a la poesía actual, aunque estuviera muy cerca del canto también y de la canción. Se suponía que en este género el autor componía versos para expresar en un lenguaje propio su emotividad, su subjetividad y las apreciaciones que tenía respecto a un tema que le inspirara.
  • La dramática. Básicamente se trataba de la escritura teatral, que jugaba un rol fundamental en la cultura de los antiguos griegos, para la formación emocional y ética de sus ciudadanos. En su mayoría representaba mitos y relatos de origen religioso (mitológico), y se dividía en dos grandes vertientes: la tragedia y la comedia.

Ejemplos de géneros literarios

  1. Poesía (en verso): “15”, de Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía

Me gustas cuando callas y estás como distante
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo
Eres como la noche, callada y constelada
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo

Me gustas cuando callas porque estás como ausente
Distante y dolorosa como si hubieras muerto
Una palabra entonces, una sonrisa, bastan
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

  1. Narrativa (microrrelato): “El dinosaurio” de Augusto Monterroso

Cuando despertó, el dinosaurio aún estaba allí.

 

  1. Dramaturgia: “Venecia” de Jorge Accame (Fragmento)

MARTA.- Ah. Claro, como la señora se levanta clientes con plata y desaparece por varios días…

GRACIELA.- ¿Qué querés decir?

MARTA.- Eso, nomás. Que la señora no tiene clientes, tiene novios.

GRACIELA.- ¿Y eso a vos qué te importa? Yo aporto guita igual ¿o no?

RITA.- (A Marta) Dejala tranquila. A su edad vos hacías lo mismo.

MARTA.- ¡A su edad, a su edad! ¿Y qué te metés vos, si yo estoy hablando con ella?

CHATO.- (A Graciela) Graciela, ¿vamos?

GRACIELA.- Dejame, boludo, ¿no ves que estoy peleando? (A Marta) ¿Qué tenés en contra mío?

(…)

 

  1. Narrativa (cuento): “Felicidad clandestina” de Clarice Lispector (Fragmento)

Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo, medio amarillento. Tenía un busto enorme, mientras que todas nosotras todavía eramos chatas. Como si no fuese suficiente, por encima del pecho se llenaba de caramelos los dos bolsillos de la blusa. Pero poseía lo que a cualquier niña devoradora de historietas le habría gustado tener: un padre dueño de una librería.

No lo aprovechaba mucho. Y nosotras todavía menos: incluso para los cumpleaños, en vez de un librito barato por lo menos, nos entregaba una postal de la tienda del padre. Encima siempre era un paisaje de Recife, la ciudad donde vivíamos, con sus puentes más que vistos (…)

 

  1. Poesía (en prosa): “21” de Oliverio Girondo

Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas.

Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato.

Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero.

(…)

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Cómo citar este contenido:

Enciclopedia de Ejemplos. (2016). 5 Ejemplos de Géneros Literarios. Recuperado de: http://www.ejemplos.co/5-ejemplos-de-generos-literarios/
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