10 Ejemplos de Solubilidad

Solubilidad

La solubilidad es la capacidad de un cuerpo o sustancia (soluto) de disolverse en un medio determinado (solvente).

También se emplea el término para designar la cantidad máxima de dicho soluto que un solvente puede recibir en condiciones determinadas de temperatura (sólidos) y presión (gases). En dicho caso se expresa a través de unidades de concentración, como molaridad, etc.

La solubilidad no es una característica universal de todas las sustancias, por lo que algunas se disuelven mejor en otras y algunas, simplemente, no se disuelven en otras: el agua, a menudo referida como el solvente universal, no puede disolver del todo el aceite, por ejemplo. Sin embargo, alterando la temperatura y/o presión a la que ocurre una mezcla, o añadiendo otras sustancias (catalizadores) específicas, es posible obtener márgenes de disolución del todo diferentes.

El mencionado factor de solubilidad de dos sustancias depende, a nivel molecular, de las fuerzas de interacción entre sus distintas partículas (polaridad) y a la naturaleza misma de las sustancias. De allí que se afirme que “lo semejante disuelve a lo semejante”.

Por último, una vez que el solvente no tolera más soluto, se le dice que está saturado; pero si obtienen las condiciones específicas es posible incrementar aún más la su presencia, teniendo así una mezcla sobresaturada.

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Ejemplos de solubilidad

  1. Sal (cloruro de sodio) en agua. La sal común se disuelve ordinariamente en el agua, de acuerdo a una tasa de 360 g/l, siempre y cuando ésta se encuentre a 20 °C. Lo cual indica que en un litro de agua a dicha temperatura puede disolverse 360 gramos de sal. Si incrementamos la temperatura del agua, dicha cantidad de sal aumentará.
  2. Bebidas gaseosas. Las gaseosas enlatadas o embotelladas tienen una cantidad de dióxido carbónico (CO2) disuelto en su interior, que les confiere su característico burbujeo. Esto se produce sobresaturando la mezcla a condiciones de presión muy alta. Al contrario del ejemplo anterior, incrementar la temperatura de esta mezcla la desestabiliza y libera en mayor cantidad los gases, por lo que disminuye la tasa de solubilidad.
  3. Soluciones con yodo. Muchas soluciones que emplean yodo (como las usadas para curar heridas superficiales) no pueden emplear agua en su preparación, ya que el yodo no es soluble en agua. En cambio, empleando alcohol, la tasa de solubilidad mejora y es posible producir la mezcla.
  4. Café con leche. Tomando como ejemplo el café con leche, en el que se agrega la segunda al primero, veremos que la tasa de solubilidad de la leche en el café aumenta si incrementamos la temperatura, mientras que si esperamos a que las sustancias se enfríen, seguramente veremos la formación de grumos o nata en la superficie, evidencia de que la solución se ha saturado más rápidamente.
  5. El oxígeno en la sangre. Todos sabemos que requerimos del oxígeno del aire para vivir, y que dicha sustancia es un gas. Aun así, este elemento es transportado en nuestra sangre hasta los diversos tejidos que lo requieren, y ello se lleva a cabo a través de una solución, permitida por sustancias como la hemoglobina. Las personas con mayor presencia de dicho compuesto en la sangre podrán disolver más de dicho gas en sangre que otras personas, pudiendo así tener sus tejidos más oxigenados.
  6. Disolver etanol en benceno y en agua. Un caso curioso: a pesar de que el benceno es polar y el agua apolar, el etanol puede disolverse en ambos. Esto se debe a que posee partes hidrocarbonatadas que lo hacen semejante al benceno (un hidrocarburo) y a la vez a que posee un grupo hidroxilo (-OH) que puede establecer puentes de hidrógeno con el agua.
  7. Los gases atmosféricos. Muchos gases que liberamos cotidianamente a la atmósfera no son solubles en el aire, a menudo desplazándolo y ocupando su lugar. Sin embargo, al elevarse en la atmósfera y variar la presión a la que se encuentran sometidos, dicha condición varía y se produce finalmente la mezcla, que en ocasiones es una fuente importante de contaminación ambiental (como la destrucción de la capa de ozono).
  8. Pintura de aceite y rebajador (thinner). Los rebajadores de pinturas al aceite son solventes orgánicos derivados del petróleo, cuya composición hidrocarbúrica permite disolver las capas de pintura de esmalte, de aceite o de grasa, a las cuales se asemejan en composición y polaridad.
  9. Nitratos (NO3) en agua. Todas las sustancias compuestos por nitratos (grupos moleculares de nitrógeno y oxígeno) son perfectamente solubles en agua. Esto es muy comprobable en los procesos de contaminación del agua por la industria química o de los agrofertilizantes, cuyos desechos, ricos en nitrógeno, van a dar al mar y a los ríos, en los que se disuelve con facilidad y deteriora la calidad de la vida presente.
  10. Plásticos en acetona. A menudo se disuelven plásticos por error en la acetona, como puede ocurrir con lentes y otros accesorios expuestos por error a quitaesmaltes; esto se debe a que poseen una constitución molecular semejante (orgánica). En cambio, ni el plástico ni la acetona son solubles en el agua, ya que no comparten polaridad.

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Cómo citar este contenido:

Enciclopedia de Ejemplos. (2016). 10 Ejemplos de Solubilidad. Recuperado de: http://www.ejemplos.co/10-ejemplos-de-solubilidad/
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