10 Ejemplos de Género y Número

Género y número

El género y el numero son dos cualidades propias de los sustantivos, y también de los modificadores del sustantivo como los artículos, los adjetivos, los participios y los pronombres. El género y el número son las características que identifican al sustantivo de acuerdo a las dos grandes alternativas que pueden aparecer: si se trata de un masculino o un femenino, o bien si se trata de un singular o un plural.

El género

El género es la característica que da a la palabra una condición de femenina o masculina. En general, será femenina cuando termine en ‘o’ y masculina cuando termine en ‘a’, pero hay ciertas excepciones.

También, en términos generales, se consideran una serie de reglas para identificar cuándo las palabras que no tienen en sí mismas ningún sexo son masculinas y cuándo son femeninas:

  1. Los números se llaman en forma masculina. ‘El dieciséis’, ‘el doce’, ‘el tercer’.
  2. Los ríos, montes, volcanes o canales suelen llamarse en forma masculina. ‘El Sena’, ‘El Sinaí’
  3. Los meses y días de la semana se llaman de forma masculina. ‘Un jueves’, ‘El próximo febrero’.
  4. Las letras se llaman en forma femenina. ‘La hache’, ‘La ve’
  5. Las notas musicales se llaman en forma masculina. ‘Un sol’, ‘El fa sostenido’
  6. Los puntos cardinales se llaman en masculino. ‘El este’, ‘el noroeste’
  7. Las revistas y los periódicos se llaman en masculino. ‘El Clarín’, ‘El ‘The sun’’

Para las palabras que pueden ser personificadas por un hombre o una mujer, son otras reglas las que se establecen en forma general.

  1. Hay ocasiones en las que los dos géneros admiten dos formas. Es el caso de las palabras que masculinas terminan en ‘o’ y femeninas en ‘a’ (‘arquitecto’ o ‘arquitecta’), o masculinas en ‘e’ y femeninas en ‘ina’ (‘héroe’ o ‘heroína’). Lo mismo sucede con la terminación ‘o’ o ‘e’ contra la terminación ‘esa’ (‘vampiro’ y ‘vampiresa’ o ‘duque’ y duquesa’)
  2. Hay ocasiones en las que los dos géneros admiten una única forma. Las palabras que pueden ser precedidas por un artículo masculino o por uno femenino sin perder sentido son ejemplos de este caso, como sucede con ‘gurú’, ‘dentista’, o ‘estudiante’.
  3. Hay veces en las que, pese a que la personificación pueda hacerse en particular de una mujer o un hombre, lingüísticamente la palabra no se modifica. Cuando se dice ‘una persona’, por ejemplo, se deberá seguir hablando en femenino, aunque se trate de un hombre.

El número

Por el contrario, el número gramatical es la condición que divide a los singulares de los plurales. A diferencia del género, se trata de una división mucho más tajante y observable, ya que siempre será visible la cantidad de elementos que se están designando: el número resultará singular si es que se está designando uno solo, o plural si se está designando una cantidad más grande. Otra diferencia con el género es que el número también se aplica a verbos.

La formación del género plural se produce, en general, agregando una letra ‘s’ al final en los sustantivos que en singular terminan en una vocal. Esto ocurre, por ejemplo, con la palabra ‘perro’ o ‘triángulo’. Sin embargo, existen algunas otras posibilidades para las palabras que no terminan de esa manera:

  1. Las palabras que terminan en ‘i’ o en ‘u’, habitualmente, agregan la terminación ‘es’ en vez de la terminación ‘s’. Sucede con ‘ombúes’ o con ‘maniquíes’.
  2. Aquellas que terminan en ‘s’ o ‘x’ en forma singular, cuando pasan a plurales permanecen de la misma manera. La palabra ‘caries’ o ‘miércoles’, por ejemplo, son iguales en singular y en plural.
  3. Algunas palabras que terminan en singular con la letra ‘y’ pero funcionando como ‘i’ se modifican para adquirir el otro sonido de la ‘y’, el de la ‘ll’. Allí se le agrega ‘es’ como sucede con ‘buey’, o ‘rey’.

Además:

Concordancia

Como se dijo, las palabras que tienen las características del género y el número son los sustantivos, y también todos los modificadores. Una condición elemental de los modificadores y de los sustantivos es que deben coincidir en género y número, en el fenómeno gramático que se denomina concordancia.

Una gran parte de la coherencia de los textos escritos está en esta concordancia, cosa que puede resultar difícil de reconocer en el caso de oraciones más complejas: suele caerse en errores, como decir ‘la mayoría de los hoteles están vacíos’ sin reconocer que el sujeto en ese caso es ‘la mayoría’ (individual) y no los hoteles, y por lo tanto el verbo será ‘está’, en singular.

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Enciclopedia de Ejemplos (2017). "10 Ejemplos de Género y Número". Recuperado de: http://www.ejemplos.co/10-ejemplos-de-genero-y-numero/