10 Ejemplos de
Conductismo en el Aula

Conductismo

El conductismo o behaviorismo (del inglés behavior) es una corriente psicológica que aborda a los individuos a partir de la conducta manifiesta y observable, entendida como la relación entre un conjunto de estímulos y otro de respuestas.

En dicho enfoque los conductistas se oponen a las corrientes tradicionales de la psicología, centradas en el análisis de la conciencia, pues las consideran un modelo de análisis introspectivo y por ende poco experimental y poco científico.

Es posible identificar más de 10 corrientes de conductismo, cada uno amparado en las investigaciones de un teórico del área, como pueden ser Tollman, Hull y Skinner, J. R. Kantor y otros.

Condicionamiento clásico y operante

El conductismo se sustenta principalmente en dos formas de aprendizaje o condicionamiento, a saber:

  • Condicionamiento clásico. Método de aprendizaje en que un estímulo inicial dispara en el organismo una respuesta regular y constante, a través de su asociación a un evento “neutro” que antes del condicionamiento no ocasionaba la misma respuesta. Un claro ejemplo de ello es el caso del perro de Pavlov, al que sonaban una campana antes de dar de comer. Con el tiempo, el mero sonido de la campana ocasionaba que el perro empezara a salivar en expectativa de la comida, incluso si ésta no le era entregada de inmediato.
  • Condicionamiento operante. En este caso el aprendizaje se da mediante un condicionamiento doble de castigo y recompensa, es decir, de un estímulo agradable y positivo para reforzar una determinada conducta deseada y uno negativo y desagradable para debilitar una conducta indeseada. Un ejemplo de ello sería si al mismo perro le diéramos una galleta cuando busca la pelota, pero un golpe cuando ensucia en la alfombra. Al primero se le denomina refuerzo positivo, al segundo refuerzo negativo.

Ventajas y desventajas del conductismo en el aula

Muchas son las técnicas conductistas empleadas, a sabiendas o no, en el método educativo como tal. La idea de estimular el estudio, el esfuerzo y la pasión por el aprendizaje y reforzar negativamente las conductas contrarias, se halla en el corazón de la interacción en el aula. Para ello se utilizan diversos factores como la calificación, las sanciones disciplinarias y la propia interacción alumno-profesor o entre los alumnos.

Sin embargo, hay que decir que muchos de los postulados del conductismo educativo se encuentran hoy en día superados o en vías de superación, dado que asumen al alumno desde una perspectiva pasiva, en la que todos son iguales y deben aprender por igual, y que reduce su rol únicamente al de ser modelados.

Una crítica común es que el conductismo evalúa el proceso educativo a partir de los productos y no de los procesos mismos de aprendizaje. Muchos especialistas sostienen que otras doctrinas de estudio del aprendizaje proponen métodos más proactivos y menos policiales de enseñanza que arrojan, a la larga, mejores resultados.

Ejemplos de conductismo en el aula

  1. Premiar la intervención. Muchos docentes entregan a los chicos que intervienen en clase o hacen bien sus asignaciones un sticker o una pegatina, a modo de reconocimiento público de su buen desempeño. De esta manera se estimula esa conducta y se desestimula la contraria en los demás, por contraste de valoraciones.
  2. Castigar el mal comportamiento. A la par que se estimula a los buenos alumnos a continuar siéndolo, se debe debilitar el comportamiento anárquico o molesto, por ejemplo, de un chico que no deje avanzar la clase o exhiba una actitud irrespetuosa. Este refuerzo negativo consistiría en castigos y reprimendas públicas ejemplarizantes, para asociar el sentimiento de vergüenza con la conducta inicial que se desea modificar. El efecto sería mayor si se lo acompaña con un refuerzo positivo cuando el chico se muestre dispuesto a cooperar, en lugar de recurrir a la humillación y el escarnio como castigos sociales.
  3. Restar y sumar puntos. En determinadas situaciones de conducta o de desempeño académico, el docente puede restar puntos a uno o varios alumnos como refuerzo negativo, ya que éstos asociarán el resultado final de su asignatura con el comportamiento presente. Lo mismo se hace con los puntos adicionales, que le son sumados a los alumnos que realicen un esfuerzo inesperado (a modo de refuerzo positivo) o que empiecen a mostrar una mejor conducta.
  4. Levantarse al entrar el profesor. Muchos docentes solían exigir a los estudiantes que se levantaran al ingresar el profesor al aula, como señal de respeto. Este método buscaba asociar la formalidad del acto de levantarse con la presencia de los profesores y así reforzar un vínculo de respeto y de protocolo en el alumnado. La contrapartida de este método es la de cantar una canción cuando el docente entra al aula, como una forma de bienvenida que refuerza en el alumnado un principio semejante pero a través de métodos menos militares.
  5. Sancionar severamente la copia. A menudo se recomienda sancionar duramente la copia y el plagio, para debilitar estas conductas de trampa y vía fácil en el alumnado. La idea es imponer el criterio de que el esfuerzo rinde frutos y el plagio no, por lo que a menudo se retira el examen y se pone la mínima nota posible al alumno plagiario y sus cómplices, de haberlos (refuerzo negativo). Este método, sin embargo, resulta un tanto policial.
  6. Reforzar el interés académico. Si bien cada alumno tendrá sus intereses y capacidades particulares, el docente reforzará positivamente al alumno que demuestre un crecimiento de su interés por los temas abordados en clase, mediante reconocimiento público o privado y mejores notas. De esta manera el alumno asociará el interés por la materia con un mejor desempeño y ése es el principio básico de todo aprendizaje. Esto, claro, requiere que el docente preste atención especial al recorrido académico de cada individuo del aula.
  7. La investigación como castigo. Este es un punto álgido en torno a los mecanismos conductistas, que alerta a los docentes respecto al uso de la investigación como castigo ejemplar: al alumno que no preste atención en clase, se lo obliga a investigar algo respecto a la materia y a exponerlo en clases. Si bien este método puede garantizar un refuerzo negativo de la conducta indeseada, también se asocia en el alumno la relación entre la reprimenda y el estudio, retroalimentando negativamente su interés por la lectura y la investigación.
  8. El sonido del timbre. Dado que el timbre antecede al recreo y al fin de la clase, los alumnos inevitablemente asociarán este sonido al fin del período de aprendizaje, por lo que dejarán de prestar atención incluso aunque el profesor esté todavía hablando o explicando algo importante.
  9. Rutinas de llegada. Sobre todo en el caso de aulas infantiles o primarias, se recomienda el uso de rutinas de llegada que ayuden a calmar la ansiedad de los alumnos por su ingreso al aula, por lo que se los condiciona a, por ejemplo, guardar el abrigo, quitarse los zapatos, sentarse en un mismo lugar, etc. De esta forma se refuerza la disciplina y el orden y se debilita, en teoría, la ansiedad.
  10. Expulsar de clases. El ostracismo del grupo puede ser una técnica de disciplina popular y que permite a la clase avanzar sin una molestia recurrente de parte de un alumno. Por un lado se lleva a cabo un refuerzo negativo en la conducta, el cual resulta ejemplarizante en el grupo, pero a menos que dicha expulsión se traduzca en otra cosa que libertad ganada mediante mal comportamiento, se estará reforzando en el alumno lo contrario de lo que se desea.

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Enciclopedia de Ejemplos (2017). "Conductismo en el Aula". Recuperado de: http://www.ejemplos.co/10-ejemplos-de-conductismo-en-el-aula/